Una negligencia médica se produce cuando un profesional sanitario causa un daño al paciente por una actuación que se aparta de la práctica médica correcta (lex artis). Reclamar con éxito requiere demostrar el daño, la mala praxis y la relación causal entre ambos.
Tipos de negligencias más frecuentes
Error de diagnóstico o diagnóstico tardío, errores quirúrgicos, infecciones hospitalarias evitables, reacciones adversas por falta de información (consentimiento informado), alta prematura, y errores en la administración de medicación.
Reclamación en sanidad pública
Si la negligencia ocurrió en un centro público, debes presentar una reclamación patrimonial ante la Administración sanitaria correspondiente (CCAA). El plazo es de 1 año desde que tuviste conocimiento del daño. La Administración tiene 6 meses para resolver; si no lo hace, se entiende desestimada y puedes acudir a la vía contencioso-administrativa.
Reclamación en sanidad privada
En centros privados la reclamación se dirige contra el profesional, la clínica y su aseguradora. Se puede acudir a la vía civil (1 año de plazo por responsabilidad extracontractual, 5 años por contractual) o incluso a la vía penal si hay indicios de delito de lesiones por imprudencia.
Importancia del peritaje
Un informe pericial médico favorable es imprescindible para que prospere una reclamación por negligencia. El perito médico debe ser un especialista en la misma área que el profesional demandado y su informe debe detallar en qué se apartó la actuación de la lex artis y qué daños concretos causó.